COMPOSICIÓN:

Cannabis Sativa, subespecie Sativa o Indica.

En el cánnabis se encuentran presentes distintos principios activos; alrededor de 105 cannabinoides, terpenos, etc… De ellos, el más conocido y buscado por usuari@s recreativ@s es el Delta 9-Tetrahidrocannabinol (THC). Las cantidades de THC varían según la variedad de planta o el proceso de secado y elaboración (de hachís, tinturas, aceites, etc…) Las concentraciones medias de THC, según datos de muestras de análisis, se sitúan en torno al 15% en la marihuana; entre un 15 y un 20% en el hachís, entre un 20 y un 60% en las diferentes calidades de aceite y pueden alcanzar más del 90% en DHO o BHO.

PRESENTACIÓN:

Cogollos o floraciones de la planta hembra (denominados entonces marihuana, aunque el nombre se aplica a la propia planta del cánnabis), en forma de hachís (preparado con la resina prensada de la planta), en tinturas o aceites… Pese a numerosas leyendas urbanas, los adulterantes del hachís son escasos y de escasa toxicidad (como la resina de colofonia, extraída de coníferas)

PROPIEDADES:

El THC es el compuesto que le da el carácter psicodélico al cánnabis, aunque la proporción que haya de otros cannabinoides, principalmente de CBD (cannabidiol), modula o disminuye el propio efecto del THC. Se puede establecer una tabla sencilla, para calcular lo que se denomina el índice de psicoactividad: (THC+CBN)/CBD

Entre sus efectos podemos reseñar: sentimientos de relajación, enlentecimiento general de las funciones operativas (no necesariamente de los pensamientos de otro orden), risa, reducción de las náuseas y del dolor y aumento de la creatividad. El THC intensifica algunas funciones sensoriales como la visión, la audición y el tacto, y modifica la percepción del espacio y el tiempo.

Todos los estudios sobre efectos terapéuticos coinciden en señalar que genera disminución de dolor neuropático y mejora la calidad del sueño de mantenimiento. El THC, además de “colocar”, tiene propiedades analgésicas, antiinflamatorias y relajantes. El CBD contrarresta los efectos psicoactivos (no los terapéuticos) del THC, posee acción relajante y anticonvulsiva y hay evidencias de su carácter neuroprotector y de su actividad ansiolítica y antidepresiva. Otros cannabinoides (CBC, CBG, etc…) y algunos terpenos también son importantes en los efectos terapéuticos.

POSOLOGÍA:

La dosis depende de cada persona, de su estado físico, del nivel de tolerancia que haya desarrollado a la sustancia (esto es, lo que un@ se haya “acostumbrado” al cánnabis), y de la finalidad del consumo. El cánnabis se consume habitualmente fumado, por lo que sus efectos se experimentan rápidamente y duran 2-3 horas. Si se consume con vaporizador, se conservan mejor las propiedades y se evitan los riesgos asociados a aspirar humo de combustión; algo perjudicial sea de la sustancia que sea.

En el consumo por vía oral, los efectos aparecen más tarde (hasta una hora y media), son más prolongados y tienen matices diferentes.

Dependiendo del tipo de efectos requeridos (más psicodélicos, más relajantes, terapéuticos para alguna dolencia o problema concreto…) deberá buscarse un tipo u otro de cánnabis con la proporción de cannabinoides adecuada.

CONTRAINDICACIONES:

En niñ@s y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. Si se padecen enfermedades del corazón y/o pulmonares. Si se padece algún tipo de trastorno psicológico o se está pasando por un mal momento personal. Si se ha de conducir y/o manejar maquinaria peligrosa. También debe evitarse su consumo sin consultar con un/a especialista si se está recibiendo cualquier tipo de medicación.

PRECAUCIONES:

El consumo continuado de cánnabis lleva a un aumento de la tolerancia. Por tanto, cada

vez se necesitará más dosis para conseguir los efectos que antes se conseguían con menor cantidad.

Aunque no se ha descrito un síndrome físico de abstinencia, puede producirse en consumidores habituales una cierta habituación psicológica a la sustancia que puede hacer que, para estas personas, sea difícil dejar de consumir. Es preferible reservar el consumo para las ocasiones especiales y tratar de evitar, en la medida de lo posible, un consumo frecuente.

Se han descrito complicaciones respiratorias (irritación bronquial y pulmonar) tras un consumo

continuado de cánnabis por la vía fumada. La mezcla con tabaco agrava los problemas que generan ambas sustancias por separado. Es mucho más recomendable consumirlo vaporizado.

EFECTOS SECUNDARIOS:

El consumo de cánnabis produce enrojecimiento ocular, sequedad de mucosas… y puede producir dificultades para seguir conversaciones, confusión, paranoia, ansiedad, problemas respiratorios y aumento de la tasa cardiaca.

También puede reducir la capacidad de concentración y la memoria a corto plazo, aunque, de aparecer, estos efectos remiten al dejar de consumir. En todo caso, son indeseables, por ejemplo, si se tiene que estudiar o trabajar.

En personas predispuestas, el cánnabis puede precipitar/agravar un trastorno psicológico subyacente, pero no generarlo.

OTROS EFECTOS SECUNDARIOS:

Su posesión o consumo en lugares públicos está sancionado (desde la puesta en vigor de la “ley mordaza”) con una multa mínima de 601 euros. El tráfico, por considerarse legalmente como una “sustancia poco perjudicial para la salud”, es considerado delito penal, y acarrea entre 1 y 3 años de cárcel y una multa de hasta el doble del valor de la droga.

INTERACCIONES:

La combinación con alcohol u otros depresores puede aumentar la probabilidad de sufrir lipotimias y vómitos. La combinación con estimulantes difumina el efecto psicodélico y favorece la aparición de taquicardias o ansiedad. El cánnabis potencia el efecto de otros psicodélicos, por lo que su combinación puede conducir a una experiencia demasiado fuerte que puede convertirse en desagradable.

INTOXICACIÓN:

Aunque la intoxicación por cánnabis no es frecuente, sí pueden aparecer determinados problemas fundamentalmente de orden psicológico, principalmente paranoia, ansiedad o pánico. Ante esta situación se recomienda colocar a la persona en un lugar tranquilo, no dejarla sola en ningún momento y tranquilizarla hasta lograr que vaya recuperando la normalidad. Suele ser útil recordarle que pronto pasarán todos los síntomas.

Un consumo elevado de cánnabis, consumirlo con el estómago vacío o mezclarlo con alcohol también puede provocar bajadas de tensión, mareos y vómitos. En ese momento, puede ser necesario tumbar a la persona, con las piernas levantadas y la cabeza inclinada hacia un lado por si sobreviene el vómito.

Manténgase fuera del alcance de los niños. Consulte a su médico o a personal especializado.

 

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