COMPOSICIÓN:

Clorhidrato de Cocaína en proporción variable, que puede ir desde un 2% a poco más de un 90%. La concentración media está en torno al 45-50%, pero es muy variable dependiendo del lugar de compra y de muchos otros factores del mercado negro. Es la sustancia más frecuentemente adulterada (en torno a un 86% de las muestras) según los informes anuales de las asociaciones de reducción de riesgos.

Los adulterantes más utilizados son: estimulantes, como la cafeína; analgésicos, como la fenacetina; antiparasitarios como el levamisol; anestésicos locales, como la lidocaína, la procaína o la benzocaína.

Los diluyentes (sustancias no psicoactivas que se añaden para aumentar el peso) más frecuentes son: manitol, glucosa, celulosa, lactosa, carbonato cálcico y sulfato cálcico (yeso).

PRESENTACIÓN:

Polvo blanco cristalino en papelinas o bolsitas para su consumo por vía nasal.

PROPIEDADES:

Estimulante de acción rápida, intensa y de corta duración. Acción anestésica local.

Dosis moderadas de cocaína generan ausencia de fatiga, de sueño y de hambre, exaltación

del estado de ánimo, disminución de las inhibiciones, euforia y bienestar por lo que la persona suele percibirse como alguien sumamente competente y capaz. Cuando el uso es ocasional y en dosis bajas puede incrementar el deseo sexual y demorar la eyaculación, pero también puede dificultar la erección. La sensación de bienestar inicial suele ir seguida por una bajada caracterizada por cansancio, apatía e irritabilidad.

POSOLOGÍA:

Cuando se consume por vía nasal, se suele consumir una cantidad que oscila entre 35 y 65 mg. (unas 15-30 rayas por gramo, suponiendo cocaína al 100%; recalcular en función de la pureza). Su efecto eufórico es claramente percibido durante un periodo de 30-45 minutos, pero la estimulación del sistema nervioso central (con efectos secundarios como ansiedad e insomnio) puede mantenerse varias horas después de una sola dosis.

Es recomendable utilizar un turulo personal e intransferible para evitar el contagio de enfermedades como la Hepatitis C o el SIDA.

CONTRAINDICACIONES:

Niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. Personas con enfermedades del hígado, riñón o corazón o del sistema circulatorio. Si se va a conducir vehículos o manejar maquinaria peligrosa. Cuando se tienen problemas psicológicos o se está atravesando un mal momento. También debe evitarse su consumo si se está recibiendo cualquier tipo de medicación.

PRECAUCIONES:

La cocaína produce aceleración del ritmo cardíaco y aumento de la presión arterial, aumento de la temperatura corporal y sudoración. Sus efectos adversos se incrementan rápidamente en función de dosis elevadas o repetidas. La repetición frecuente en el mismo día incrementa la ansiedad, las taquicardias y la presión arterial, y puede provocar intoxicación aguda sin que se aumenten los efectos deseados. La repetición en días cercanos aumenta el riesgo de dependencia psicológica, caracterizada por deseos intensos de consumo, estados emocionales negativos asociados a la abstinencia y posible aparición de problemas en la vida familiar, laboral y social.

Para fabricar un rulo que no dañe ni provoque heridas en los epitelios nasales es preferible utilizar

un papel o cartón enrollado que tubos o cañas de materiales duros. Pulverizar bien la cocaína (machacando bien los cristalitos previamente a la aspiración) reduce la aparición de hemorragias y ulceraciones en las mucosas de la nariz. Tras su uso, es recomendable aspirar agua tibia, preferentemente salina, para limpiar las fosas nasales y evitar acumulaciones de sustancia que pudieran dañarlas.

La estancia en lugares calurosos potencia los efectos negativos de tipo neurotóxico. El ejercicio físico excesivo bajo los efectos de la cocaína puede provocar infartos o graves lesiones cardíacas.

EFECTOS SECUNDARIOS:

Su consumo repetido puede producir complicaciones psiquiátricas: crisis de ansiedad, disminución de la memoria y de la capacidad de concentración. En ocasiones puede aparecer la llamada “psicosis cocaínica”, consistente en ideas paranoides que llevan a la persona a un estado de confusión, pudiendo producir verdaderas crisis de pánico, cuadros alucinatorios, etc…

También puede aparecer: apatía sexual o impotencia, trastornos nutricionales (bulimia y anorexia nerviosa), alteraciones neurológicas, accidentes vasculares como el infarto cerebral, arritmias, problemas respiratorios (dificultad para respirar, perforación del tabique nasal, etc.)

Se han documentado importantes secuelas sobre el feto durante el embarazo (aumento de la mortalidad perinatal, aborto y alteraciones nerviosas en el recién nacido).

Los datos respecto a la dependencia física y la tolerancia de la cocaína no son concluyentes. Sin embargo, sí se puede afirmar que el grado de dependencia psicológica es uno de los más elevados entre las diferentes sustancias psicoactivas.

OTROS EFECTOS SECUNDARIOS:

Su posesión o consumo en lugares públicos está sancionado (desde la puesta en vigor de la “ley mordaza”) con una multa mínima de 601 euros. El tráfico, por considerarse legalmente como una “sustancia muy perjudicial para la salud”, es considerado delito penal y acarrea entre 3 y 6 años de cárcel y una multa de hasta tres veces el valor de la droga.

INTERACCIONES:

Su uso conjunto con otros estimulantes como anfetaminas (speed) o MDMA (éxtasis) potencia la activación del sistema nervioso, provocando una mayor ansiedad y aumentando seriamente la presión arterial y el ritmo cardíaco, lo que puede producir infartos cerebrales o cardíacos.

Su uso con depresores como el alcohol, produce una disminución mutua de los efectos de ambos, empujando al consumo repetido y aumentando mucho los riesgos, tanto de daños físicos en el hígado y los riñones, como de dependencia de ambas sustancias. Además, se genera un metabolito denominado “cocaetileno” potencialmente más dañino que cada sustancia por separado. Su uso con ambos (depresores y estimulantes) produce deshidratación y un importante aumento de la temperatura corporal, facilitando una peligrosa reacción orgánica denominada “golpe de calor” que puede llevar a la muerte de la persona.

INTOXICACIÓN:

La gravedad de la intoxicación depende de la cantidad consumida y de las características físicas y psicológicas de quien la consume. La dosis letal es de aproximadamente 1,4 gramos para una persona de 70 kg, cuando se emplea de forma inhalada, y unos 700 mg. al utilizarse en forma intravenosa, pero en personas con problemas de hígado, riñón o corazón se pueden producir reacciones con riesgo de muerte con dosis mucho menores. En general, los síntomas de sobredosificación suponen un aumento de los síntomas físicos y psicológicos ya citados, produciéndose intensa ansiedad, ideas paranoides de persecución, agresividad, aumento de la temperatura, taquicardias y arritmias y elevación de la presión arterial que pueden provocar infartos cerebrales o cardíacos. Estos síntomas requieren atención médica para su valoración y, en general, remiten tras unas horas de abstinencia en un entorno tranquilo, fresco y seguro, con o sin administración de tranquilizantes.

Manténgase fuera del alcance de los niños. Consulte a su médico o a personal especializado.

CC BY 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

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