(Lea todo el prospecto detenidamente antes de empezar a tomar esta sustancia)

PRESENTACIÓN Y COMPOSICIÓN

El clorhidrato de cocaína se presenta en forma de polvo blanco cristalino.

La pureza media de las muestras analizadas por el INT en 2018 se situó en torno al 53%. La concentración media en Zaragoza es de un 40-45 %, pero es muy variable dependiendo de muchos factores del mercado negro. De las 881 muestras de cocaína analizadas en 2016 por Energy Control en el Estado, el 3 % no contenía este principio activo, el 29 % eran muestras sin adulterar y el 68 % lo contenían, adulterado con distintas sustancias.1 Las más habituales son el levamisol, la fenacetina, los anestésicos locales y la cafeína. El levamisol es un antiparasitario de uso veterinario, que destruye la flora intestinal y baja a medio plazo las defensas, y es el principal responsable del malestar de estómago y/o intestinal que manifiestan much@s consumidor@s. La fenacetina es un analgésico similar al paracetamol, ya retirado por su alta hepatotoxicidad. Los anestésicos como la lidocaína, la procaína o la benzocaína, obviamente se añaden para simular ese mismo efecto de la cocaína. También llamada coca, farlopa…

Los diluyentes (sustancias no psicoactivas que se añaden para aumentar el peso) más frecuentes son: manitol, glucosa, lactosa y carbonato o sulfato cálcicos.

PROPIEDADES

La cocaína es un estimulante de acción rápida, intensa y de corta duración, y además es un anestésico local. Dosis moderadas generan ausencia de fatiga, de sueño y de hambre, exaltación del estado de ánimo, disminución de las inhibiciones, locuacidad, euforia y bienestar y la persona suele percibirse como alguien sumamente capaz. En dosis bajas, puede incrementar el deseo sexual, aunque su acción vasoconstrictora dificulta la afluencia de sangre a los genitales, lógicamente en mayor medida si se aumenta la dosis. A la sensación de bienestar inicial suele seguir una bajada caracterizada por cansancio, apatía e irritabilidad.

POSOLOGÍA

Una dosis media de clorhidrato por vía esnifada oscila entre 35 y 65 mg (unas 15-30 rayas por gramo, suponiendo cocaína al 100 %; recalcular en función de la pureza). Su efecto eufórico comienza en 3-5 minutos y es claramente percibido durante un periodo de 30-45 min., pero la estimulación del sistema nervioso central (con efectos secundarios como ansiedad e insomnio) puede mantenerse horas después.

El clorhidrato de cocaína vaporiza a 198º, por eso se destruye por combustión en un cigarro antes de que se libere el principio activo. Dicho de modo llano: quien fuma un “nevadito”, además de tirarse el rollo está tirando tiempo y dinero.

La vía oral de consumo (la más segura) era la más habitual cuando la sustancia era legal, pero quedó relegada por las condiciones creadas por el Prohibicionismo.

CONTRAINDICACIONES

En niñ@s, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. En personas con enfermedades del hígado, del riñón o del corazón. Para conducir vehículos o manejar maquinaria peligrosa. Cuando se tienen problemas psicológicos o se está atravesando un mal momento. Si se está recibiendo cualquier tipo de medicación, en particular la psiquiátrica, la recetada para algún problema cardiovascular, renal, epiléptico, etc.

PRECAUCIONES

La cocaína produce aceleración del ritmo cardíaco y aumento de la presión arterial y de la temperatura corporal. La redosificación en el mismo día incrementa la ansiedad, las taquicardias y puede provocar una intoxicación aguda sin que aumenten los efectos deseados. El consumo frecuente eleva el riesgo de adicción, caracterizada por deseos intensos de consumo, la pérdida de control sobre éste y estados emocionales negativos asociados a la abstinencia.

Los estimulantes se pueden considerar de algún modo “tarjetas de cŕedito químicas”, es decir, no proporcionan energía al organismo sino que hacen que éste la utilice de modo más acelerado, lo que ocasiona su mayor desgaste. Si ante el bajón, la reacción es la de no aceptarlo y redosificar, la “factura” orgánica aumentará. Además, el ejercicio físico excesivo bajo los efectos de la cocaína puede provocar infartos o graves lesiones cardíacas.

En caso de consumir por vía nasal, se debe utilizar un rulo personal e intransferible para evitar el contagio de enfermedades como la hepatitis C. Pulverizar bien la cocaína reduce la aparición de hemorragias y ulceraciones en las mucosas de la nariz, y tras su uso es recomendable usar suero fisiológico para limpiar las fosas nasales y evitar una acumulación de sustancia que pudiera dañarlas.

EFECTOS SECUNDARIOS

Cuando el sistema dopamimérgico está permanentemente activado los receptores específicos pierden su sensibilidad y l@s consumidor@s pueden ir perdiendo motivación de búsqueda de placeres habituales, como comida, sexo u otros intereses sociales-culturales. Su consumo reiterado puede provocar apatía sexual, impotencia, trastornos nutricionales (bulimia, anorexia…), accidentes vasculares, arritmias, problemas respiratorios, alteraciones endocrinas (amenorrea, alteraciones en la líbido…), daños gastrointestinales o problemas renales. También crisis de ansiedad, disminución de la memoria y de la capacidad de concentración, en buena medida por la alteración de los patrones de sueño. En ocasiones puede aparecer la llamada «psicosis cocaínica», que puede inducir paranoia, crisis de pánico o cuadros alucinatorios.

OTROS EFECTOS SECUNDARIOS

Su posesión o consumo en lugares públicos se sanciona (desde la puesta en vigor en 2015 de la llamada “Ley Mordaza”) con una multa mínima de 601 euros. El tráfico es un delito penal y, por considerarse legalmente como una sustancia “que causa grave daño a la salud”, éste acarrea entre 3 y 6 años de cárcel y una multa de hasta tres veces el valor de la droga.

INTERACCIONES

Su uso combinado con otros estimulantes como anfetaminas (speed) o MDMA (éxtasis) puede provocar una sobreestimulación del sistema nervioso, una mayor ansiedad y aumentar seriamente la presión arterial y el ritmo cardíaco, lo que puede producir infartos cerebrales o de corazón.

Su uso con depresores, como el alcohol, produce una disminución mutua de los efectos, empujando a un mayor consumo de ambos y aumentando mucho los riesgos, tanto de daños físicos, como de dependencia. Además, esa combinación específica genera unos metabolitos denominados “cocaetilenos”, más dañinos que cada sustancia por separado.

INTOXICACIÓN

Obviamente, su gravedad depende de la cantidad consumida y de las características físicas y psicológicas de quien la consume. La dosis letal del clorhidrato es de aproximadamente 1,4 gramos en una sola toma para una persona de 70 kg, cuando se emplea de forma inhalada, y unos 700 mg al utilizarse en forma intravenosa, pero en personas con problemas de hígado, riñón o corazón se pueden producir reacciones mortales con dosis mucho menores. Los síntomas de sobredosificación, ya citados, requieren atención médica para su valoración.

Manténgase fuera del alcance de l@s niñ@s. Consulte a su médico o a personal especializado.

Para más información:

www.consumoconciencia.org

info@consumoconciencia.org

Facebook: ConsumoConCiencia

Twitter: @ConsumoCCiencia

IG: consumoconciencia

1 Existen informes posteriores que, por cierto, reportan un aumento de la pureza media y una disminución del número de muestras adulteradas, pero todavía no se puede acceder libremente a ellos.

CC BY 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

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