COMPOSICIÓN:

Dietilamida de ácido lisérgico (LSD, por sus siglas en alemán), sustancia semisintética, descubierta por Albert Hoffman a partir de la amida de ácido lisérgico (LSA) contenida en el hongo llamado cornezuelo del centeno. Tras ser estudiada y generar miles de artículos científicos en todo el mundo por sus aplicaciones en diversos campos, incluidos los usos en psicoterapia, fue fiscalizada en los EE.UU. en 1968, y a partir de ahí se hizo extensiva en pocos años la prohibición en todo el mundo. Hoy está incluida en la Lista I de fármacos del Convenio de Viena de 1971.

PRESENTACIÓN:

En pequeños cartones secantes con iconos llamativos, impregnados con la solución de LSD.

PROPIEDADES:

La LSD provoca efectos psicodélicos, mal llamados “alucinógenos” (puesto que en todo momento se conserva la memoria de haber ingerido una sustancia, y porque posteriormente se puede recordar el viaje), o enteógenicos (nombre que proviene de su uso ritual-religioso, del cornezuelo o del ololiuqui, la semillas de la ipomoea violacea que también contienen la LSA).

Se pueden producir risas y euforia a dosis bajas o en las fases iniciales del viaje. Después se pasa a un estado de calma y tranquilidad, acompañada de una marcada sensación de lucidez y claridad mental, donde se dan modificaciones de la percepción: el tiempo se ralentiza, se acelera o desaparece, los colores brillan de forma distinta, los objetos se deforman, se puede dar el fenómeno de la sinestesia (“intercambio” de sentidos: escuchar colores, ver sonidos o música, etc…), visiones con los ojos cerrados y aumento de la intensidad de las emociones. En general se produce un profundo cambio de consciencia. Con altas dosis se pueden llegar a alcanzar estados de comprensión de la realidad donde un@ se siente fusionad@ con el mundo que le rodea y con una capacidad de exploración interior fuera de lo común. La experiencia es algo más abrupta que los hongos psilocibios, con unas aristas más marcadas.

Cuando el conocimiento de nuestros “cuartos oscuros” es rechazado y se pretende volver a cerrar “las puertas de la percepción” en medio del viaje, se pueden producir episodios de angustia vividos de forma muy desagradable e incluso traumática (“mal viaje”), mientras que si algo de lo que se descubre es duro pero se acepta y se trabaja puede resultar terapéutico la larga. También se puede producir el “mal viaje” (en otro sentido) por las malas condiciones de la ingesta (ver set y setting).

POSOLOGÍA:

Consumo por vía oral. La LSD es muy potente por unidad de peso y ya es activa en cantidades de millonésimas de gramo (micras, µ). Las dosis bajas oscilan en torno a las 50µ, las medias en torno a las 150µ y se consideran dosis altas las que superan las 250 µ. La concentración media de las muestras callejeras se sitúa en torno a los 55 µ, pero ésta es muy variable y para calcular correctamente la dosis es necesario hacer uso de un servicio de análisis de sustancias de los que ofrecen las asociaciones de reducción de riesgos.

El uso más recreativo se da con dosis bajas, y el psiconaútico, con dosis altas. Las dosis medias pueden crear una sensación intermedia entre dejarse ir y aferrarse a la percepción ordinaria que puede resultar ansiógeno y ser difícil de manejar para usuari@s no experimentad@s.

Dependiendo de si se tiene el estómago lleno o no y del individuo, los primeros efectos pueden tardar en aparecer 15 minutos o más de una hora. La experiencia suele durar entre 8 y 10 horas.

CONTRAINDICACIONES:

En niños, mujeres embarazadas, mujeres en periodo de lactancia y personas con reacciones alérgicas a la sustancia. En casos de afección renal, insuficiencia hepática o epilepsia. Si se padece algún tipo de trastorno psicológico o se está pasando por un mal momento. Si se ha de conducir, manejar maquinaria peligrosa, o realizar actividades peligrosas. Si al día siguiente se tienen obligaciones o responsabilidades ineludibles.

PRECAUCIONES:

Es fundamental que las condiciones conocidas como set y setting sean las adecuadas para el buen desarrollo de la experiencia y evitar sobre todo los “malos viajes” improductivos y los accidentes.

Set (las características personales y el estado de ánimo): es muy importante que la persona tenga cierto grado de madurez, no esté pasando por un mal momento personal y que se comience la experiencia con una actitud positiva y decidida a hacerlo sin ninguna presión externa.

Setting (el ambiente o contexto): debe de ser agradable, amigable y seguro.

La buena concurrencia de estos dos elementos permitirá que el/la usuari@ se pueda dejar llevar por el viaje teniendo una experiencia útil y placentera; lo más segura y lo menos traumática posible.

EFECTOS SECUNDARIOS:

Algunos efectos secundarios son: dilatación de las pupilas, bajada de la presión arterial, dolores de cabeza, desorientación espacio-temporal, confusión y ansiedad.

En las horas y días sucesivos al viaje algunas veces aparecen flashbacks (volver a experimentar algunos efectos días después de consumir).

OTROS EFECTOS SECUNDARIOS:

Su posesión o consumo en lugares públicos está sancionado (desde la puesta en vigor de la “ley mordaza”) con una multa mínima de 601 euros. El tráfico, por considerarse legalmente como una “sustancia muy perjudicial para la salud”, es considerado delito penal, y acarrea entre 3 y 6 años de cárcel y una multa de hasta tres veces el valor de la droga.

INTERACCIONES:

Las mezclas con alcohol enturbian la experiencia, pudiendo aumentar la posibilidad de sufrir dolores de cabeza y otros trastornos. Con estimulantes (cocaína, speed, etc…) disminuyen los efectos psicodélicos y es necesario extremar la precaución. La mezcla con MDMA puede dar un toque más entactógeno al viaje de LSD o más psicodélica a la experiencia de la M, pero se deben de tener en cuenta las precauciones sobre el consumo de las dos sustancias y bajar las dosis de ambas. La combinación con otros psicodélicos supone mezclar sustancias de efectos muy intensos, por lo que, en caso de hacerla, conviene extremar las recomendaciones usuales para el consumo éstos.

INTOXICACIÓN:

No se han descrito casos de muerte por sobredosis. Su margen de seguridad (la relación entre la dosis activa mínima y la dosis mortal) es muy alto, en caso de existir (el mínimo se considera 1 a 600; no ha sido documentada una dosis letal), por contraposición a los alucinógenos en sentido estricto, en cuyo caso es extraordinariamente bajo (1 a 6 ó 1 a 7, por ejemplo, en el caso de la escopolamina)

Ante un “mal viaje” provocado por las malas condiciones de set y setting hay que tratar de conservar la calma (nuestra) y/o tranquilizar a la persona que lo sufre, acompañar al sujeto pero sin agobiarle, buscar un sitio tranquilo sin exceso de estímulos sensoriales, pausar la respiración y concentrarse en su ritmo, concienciar o concienciarse de que se está bajo los efectos de LSD y de que éstos remitirán en pocas horas, dejarse llevar por la experiencia y no luchar contra los efectos.

CONSERVACIÓN:

Es conveniente guardarlos en un envase hermético, a ser posible con un desecante (gel de sílice) y alejados de la luz.

Manténgase fuera del alcance de l@s niñ@s. Consulte a su médico o a personal especializado.

 

 

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