COMPOSICIÓN:

Anfetaminas (habitualmente, sulfato de anfetamina y muy raramente metanfetamina) en cantidades

variables, que pueden ir desde menos del 0,5% hasta poco más del 90%. La pureza media está en torno al 35%. La proporción de muestras no adulteradas es del 28% aproximadamente (todo ello según las medias estatales; en Aragón pueden ser algo más bajas).

Adulterantes: cafeína (la más habitual, casi un 50% del peso de la muestra, como media en los casos en los que está presente), paracetamol, otros derivados anfetamínicos cuyos riesgos son altos, como la 4-MA (afortunadamente, aparece por debajo del 1% de los casos) o desconocidos, como la DPIA (un derivado de síntesis cuando se utiliza el método Leuckart)

Diluyentes (otras sustancias para aumentar el volumen que no son psicoactivas): glucosa, sacarosa,

manitol, lactosa, celulosa, sulfato cálcico, carbonato cálcico, etc…

PRESENTACIÓN:

La presentación del speed más habitual es en polvo. Aunque el color blanco es el más frecuente, también pueden encontrarse otros colores. Éstos no son indicación alguna de su mayor o menor calidad. Aunque tenga un olor o aspecto característico, éste tampoco representa un indicador fiable. Salvo que se realice un análisis exhaustivo en laboratorio, no existe método que pueda utilizarse

para determinar el grado de pureza del speed. En ocasiones, puede presentarse también como “speed húmedo”, vendido como artículo de mayor calidad. Esto es completamente falso, y lo único que supone es que el/la consumidor/a está pagando también el agua sobrante, que deberá dejar evaporar antes de consumirlo.

PROPIEDADES:

Las anfetaminas son sustancias estimulantes del sistema nervioso central. Junto a usos terapéuticos

aceptados (como supresor del apetito y en el tratamiento de la narcolepsia y del trastorno por déficit de atención con hiperactividad), también son sustancias consumidas en los espacios de fiesta. Los principales efectos de las anfetaminas son un incremento en el nivel de alerta, en la capacidad de concentración, disminución de las sensaciones de cansancio, de sueño y de hambre, dilatación de las pupilas, sensaciones de bienestar.

POSOLOGÍA:

La forma más habitual de consumirlas es por vía nasal (esnifadas) o por vía oral (“bombas” hechas con el material en polvo). Aunque es menos frecuente, también pueden fumarse e inyectarse.

Cuando se esnifa, los efectos comienzan a los pocos minutos, que duran alrededor de 5 horas. Si se come, los efectos tardarán más tiempo en aparecer, son más suaves y duraderos.

La dosis depende de la fisiología de cada persona y del nivel de tolerancia que haya alcanzado a la sustancia. En general, se recomienda que las “rayas” de speed sean más pequeñas que las de cocaína, debido a que la anfetamina es más potente por unidad de peso (una dosis media ronda los 10 mg, frente a las dosis media de la cocaína, que rondan los 50-75 mg). Las intoxicaciones graves por anfetaminas pueden producirse a partir de 30 mg.

Es muy recomendable utilizar un turulo personal e intransferible para evitar el contagio de enfermedades como la Hepatitis C o el SIDA.

CONTRAINDICACIONES:

Las probabilidades de una reacción adversa grave pueden ser más altas en personas con hipertiroidismo, glaucoma, diabetes o enfermedades cardiovasculares como la angina, hipertensión

o arritmias. El consumo de anfetaminas durante el embarazo puede dar lugar a retrasos en el crecimiento intrauterino, partos prematuros y aumentar la mortalidad en la madre, el feto y/o el recién nacido. También puede dar lugar a síntomas de adicción y síndrome de abstinencia en el recién nacido. Deben extremarse las precauciones si se está tomando algún tipo de medicación (ver

apartado de interacciones).

PRECAUCIONES:

Para evitar hemorragias nasales conviene pulverizarlo bien. Cuando el speed se ha hecho una pasta, puede ser útil calentarlo un poco hasta convertirlo en polvo. Otra opción es consumirlo en “bombitas”. Se deben espaciar más las tomas que si se consume cocaína, puesto que la potencia y duración de los efectos es mayor.

En ciertos contextos (lugares donde hace mucho calor) o situaciones (bailando sin descanso), el speed puede aumentar la temperatura del cuerpo. Hidratarse convenientemente con agua o bebidas isotónicas y realizar descansos ayudarán a evitar este efecto.

El consumo habitual de speed genera tolerancia, con lo que habrá que aumentar la dosis para experimentar los mismos efectos. Además, si el consumo es muy frecuente, pueden aparecer síntomas de abstinencia si se deja de manera abrupta: cansancio, problemas de sueño, irritabilidad, sentimientos de ansiedad y tristeza, y un intenso deseo de consumir speed.

EFECTOS SECUNDARIOS:

Aumento de la tasa cardiaca, del ritmo respiratorio y de la presión arterial, aumento de la temperatura corporal, dificultades para conciliar el sueño, mandibuleo y movimientos incontrolables de los músculos. A dosis altas pueden aparecer convulsiones. También puede aparecer dolor de cabeza, boca seca, dificultades para orinar o para alcanzar la erección.

El consumo abusivo y/o crónico también aumenta la probabilidad de sufrir episodios psicóticos (psicosis tóxica o anfetamínica). Estos trastornos se caracterizan por la aparición de alucinaciones y paranoias. Los síntomas suelen desaparecer cuando se deja de consumir. En caso contrario, debe acudirse al especialista.

OTROS EFECTOS SECUNDARIOS:

Su posesión o consumo en lugares públicos está sancionado (desde la puesta en vigor de la “ley mordaza”) con una multa mínima de 601 euros. El tráfico, por considerarse legalmente como una “sustancia muy perjudicial para la salud”, es considerado delito penal y acarrea entre 3 y 6 años de cárcel y una multa de hasta tres veces el valor de la droga.

INTERACCIONES:

Combinar anfetaminas con otros estimulantes (cocaína, MDMA…) puede aumentar la probabilidad de sufrir episodios de sobreestimulación. La combinación con depresores (alcohol, Ketamina, GHB, …) puede hacer que se contrarresten los efectos por lo que se necesita más cantidad para conseguir los efectos buscados con ambas. Hay que prestar especial atención a la combinación de anfetamina con algunos medicamentos: combinada con furazolidona (medicamento para el tratamiento de la diarrea infecciosa) o con IMAOS (inhibidores de la monoaminoxidasa) pueden provocar reacciones hipertensivas graves. La anfetamina, por otro lado, puede disminuir el efecto de la guanetidina (medicamento para el tratamiento de la hipertensión).

Los antidepresivos tricíclicos y el bicarbonato sódico podrían aumentar el efecto de la anfetamina y, por tanto, aumentar la probabilidad de una reacción adversa.

INTOXICACIÓN:

Se puede hablar de tres niveles de intoxicación por anfetaminas: leve (agitación, irritabilidad, insomnio, temblores, estimulación excesiva, sudoración, pupilas dilatadas y ruboración), moderada

(hiperactividad, confusión, hipertensión, respiración rápida y superficial, taquicardia, algo de fiebre

y sudoración) y grave (delirios, manías, autolesiones, hipertensión, taquicardia, arritmia, fiebre, convulsiones, coma y colapso circulatorio).

Si la persona se siente mal, conviene separarla de la fiesta, no agobiarla y tratar de tranquilizarla. Puede ser útil hablarle calmadamente y tratar de aliviarle la ansiedad. Si la situación resulta difícil

de manejar se debería acudir a un servicio médico.

Manténgase fuera del alcance de l@s niñ@s. Consulte a su médico o a personal especializado.

CC BY 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

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