La función principal del centro de reducción de riesgos Consumo ConCiencia es proporcionar información precisa acerca de las sustancias psicoactivas, legales o no. Y una de las vertientes de ese trabajo debe ocuparse necesariamente de matizar o corregir determinadas noticias; especialmente en verano, cuando algunos consumos son mayores y cuando también lo es la atención que le prestan a ello los medios de información masivos.

         Si hace pocas semanas leíamos la retahila de datos erróneos al respecto del desmantelamiento de un laboratorio ilegal (ver la respuesta: “El “tucibi” y la desinformación contraproducente”) ayer saltaba a escena la intoxicación de tres jóvenes en El Raal (Murcia). El titular de la noticia en la mayoría de los medios (“Tres intoxicados por drogas de síntesis”) ya anticipaba la poca claridad de la información, por la ambigüedad con la que habitualmente se utiliza el término “drogas de síntesis”. En otros casos, sin embargo, la ambigüedad se convertía en abierta confusión: “Tres jóvenes entran en coma tras consumir un cóctel de ketamina y éxtasis en Murcia”; 

         Hay que adentrarse en el cuerpo de la noticia para saber que no era éxtasis sino el (mal) llamado “éxtasis líquido”, GammaHidroxiButireno o GHB,  la sustancia mezclada con ketamina y, al parecer, con varias sustancias más, hasta seis en total, de las que sin embargo no se dice nada. A continuación, se profundiza en la confusión: “El abuso de éxtasis puede provocar náuseas, mareos, problemas respiratorios e incluso un coma. Pese a la creencia popular, esta droga no produce euforia, sino un efecto sedante. El alcohol no hace más que aumentar su peligro.” Efectivamente, quien redacta el artículo ha oído campanas pero…

         El GHB, como decimos, mal llamado “extasis líquido” no tiene absolutamente nada que ver con el éxtasis (MetilenDioxiMetAnfetamina o MDMA ) y efectivamente es un depresor del sistema nervioso central, por lo que la mezcla con ketamina, un anestésico disociativo  es potencialmente explosiva; o, más bien, implosiva. El GHB, por tanto, produce cierta euforia a dosis bajas, del mismo modo que la produce el alcohol, por la desinhibición que provoca el adormecimiento de la parte responsable de nuestro autocontrol, pero al igual que éste, es un sedante. Nada, absolutamente nada que ver con los efectos estimulantes y entactógenos que genera la MDMA.

         Como vemos, una vez más se demuestra que sólo el conocimiento nos protege de determinados riesgos. Es obligado remarcar que si estos tres muchachos, y otros tant@s miles, tuvieran acceso a la información que proporcionan las asociaciones de reducción de riesgos existentes en el estado (Hegoak en Navarra, Ai Laket! en Euskadi o Energy Control en Cataluña, Madrid, Baleares y Andalucía son las principales; ahora también existe Consumo ConCiencia en Aragón…), ellos y sus familias se habrían ahorrado un muy mal trago. Y, además, nos habríamos ahorrado un operativo policial-sanitario de urgencia y el gasto de hospitalización. Minimizar los riesgos asociados al consumo de sustancias psicoactivas es necesario; los mecanismos para realizarlo es un asunto todavía objeto de mucho debate.

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One thought on “Tres intoxicados… ¿con qué?

  1. Impresionante labor y enfoque correcto de como una mayor información y uso correcto de las “drogas” puede ahorrarnos muchos disgustos y hacernos disfrutar mas de la fiesta y la vida.

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