Arriola, J., A los pies del caballo. Narcotráfico, heroína, y contrainsurgencia en Euskal Herría, Ed. Txalaparta, Tafalla, 2016

Heroína, segunda estación. Os teníamos prometidas las reseñas de lo que “habíamos convertido” en una “trilogía”, añadiendo al debate recientemente sostenido entre Juan Carlos Usó y Justo Arriola (materializado en los textos ¿Nos matan con Heroína? y el citado arriba) el tan interesante como discutible texto de Eduardo Hidalgo, Heroína (ver reseña en esta misma sección), que a nuestro modo de ver vendría a añadir algunas variables importantes para comprender esta sustancia y lo que la rodea. De modo que ahí va, en perfecto desorden cronológico, la segunda entrega, El Imperio Contraataca… bueno, más bien, y siguiendo con el desorden, El Retorno del Jedi; porque lo del contraataque imperial encaja mucho mejor con el tercero de los textos…

Justo Arriola intervino en algunos foros en el debate abierto por el artículo de Usó que dio origen al libro con el mismo título, en el que defendía, a grandes rasgos, que la introducción intencionada de heroína en determinados espacios con fines políticos no es sino un mito mantenido por conspiranoic@s y, si no originado, sí principalmente sostenido por gentes de izquierdas esencialmente victimistas, irresponsables y autoengañadas.

En dichos debates, Arriola cosechó, en general, más golpes que apoyos, llegó a cartearse con el propio Usó, y todo ello le llevó a elaborar un libro (de 496 páginas) para contestar a las tesis de este historiador. Pues bien; en relación a dichos golpes nos sentimos obligados a afirmar que si alguna utilidad ha tenido ¿Nos matan con heroína? ha sido la de “obligar” a este trabajador del metal elgoibatarra a escribir un libro que sí merece la pena leer. Así, dicho como primera idea…

Arriola comienza el texto (como podéis ver en el pequeño extracto que Txalaparta a tenido la amabilidad de hacernos llegar…¿?) declarando que por supuesto está “en contra de la prohibición que promueve la criminalización de los consumidores, enfermedades y muertes, adulteración, control social, mafias, corrupción, represión policial, guerras… Soy partidario de la despenalización de las drogas ilegalizadas, de la información veraz sobre todas las drogas, de programas de reducción de daños y riesgos, de una educación efectiva que nos ayude a vivir en un mundo con drogas”.

El libro repasa las claves coloniales de las llamadas “Guerras del Opio”, el papel impulsor de la CIA en el tráfico de heroína desde el sudeste asiático y su introducción (a nivel masivo; obviamente antes ya existía) en Europa y en los EE.UU., cumpliendo los fines de apoyar a grupos contrarrevolucionarios en plena Guerra Fría (tanto en Asia como en Europa), de enriquecer a numerosos miembros corruptos de la estructura y de añadir el tráfico y todo lo que implica el consumo de la heroína, en condiciones de ilegalidad, al amplio abanico de estrategias y de elementos reaccionarios orquestados para desactivar “preocupaciones” políticas internas.1 Al caso concreto de la lucha contra l@s Panteras Negras (en el que al uso de la heroína para tales fines se añadió el del crack) se suma el dirigido contra otros grupos contraculturales, sobre todo en los EE.UU, las estrategias contrainsurgentes en Italia y, ya en el Estado Español, lo sucedido en la “Barcelona Libertaria”, para centrarse por fin (y sin que ello sea óbice para considerar globalmente lo sucedido en la Transición en todo el Estado) en los procesos acaecidos (sufridos) en Euskadi; lo que efectivamente ocupa toda la segunda mitad del libro.

Vemos, por tanto, que, aunque es en esta última parte en la que se pone el acento, por ser (quizá) el caso más claro y sangrante en el Estado y, desde luego, el que mejor conoce el autor, Arriola contesta punto por punto a la “argumentación” de Usó, dando lugar a un texto más completo de lo que su denominación anticipa (quizá más por modestia y/o por la honesta intención de referirse a lo que más se desarrolla que por otros motivos) Es necesario, pues, comenzar con un relativo “pero” al libro, puesto que creemos que la elección del título no es del todo acertada y no da cuenta de su enorme amplitud, que atraería quizá a más lector@s. Además, a la contrargumentación centrada en contestar caso por caso a los “desmentidos” por Usó se añade el capítulo que abre el libro, en el que se repasa la inundación con alcohol exógeno y el intencionado fomento de su consumo para facilitar los procesos de colonización (léase genocidio y saqueo a sangre y fuego) de Norteamérica, fundamentalmente por parte de británic@s y de frances@s.

Los argumentos y la exposición de datos de Arriola desmontan con contundencia lo vendido como un “excelente trabajo de investigación” de Usó que, (y tal vez nos estamos adelantando demasiado a la última reseña…) se presenta como “desmitificador y crítico”, pero que no resulta ser ni una cosa ni la otra, y que se queda muy lejos de algo que pueda considerarse “excelente”. La contextualización y explicación de cada caso es mucho más amplia que el exiguo repaso (en ocasiones, poco más que menciones sin fundamentar en absoluto) que hace Usó y, desde luego, mucho más sólida. En el libro, por momentos, Arriola se ve obligado a contestar una serie de obviedades, que casi da vergüenza decir pero que l@s neoliberales insisten en no (querer) entender, (por ejemplo en las páginas 247 a 254), sobre la oferta y la demanda, sobre los condicionantes sociales, (estructurales y sistémicos), del consumo (de cualquier cosa; no sólo de sustancias psicoactivas) y de sus diferentes repercusiones, las cuáles sólo desde el más miope individualismo metodológico se pueden intentar obviar. Podríamos hacer algo más de hincapié que el autor en contestar (y esto también es obvio) que los mismos grupos de poder que ilegalizan determinadas sustancias, y no otras, son los que utilizan las condiciones provocadas por esa ilegalidad con fines políticos, y que demostrar dicha utilización no invalida la denuncia del sistema prohibicionista sino todo lo contrario.

Al hilo de esto último, sí anotaremos uno de los aspectos mejorables del texto que tenemos entre manos: la falta de precisión al hablar del Estado. Arriola demuestra más que sobrada formación como para dejar claro el papel que desempeña el Estado bajo condiciones capitalistas. Antes hablábamos de grupos de poder, lo cual, a pesar de parecer una terminología muy vaga, resulta más precisa que la utilizada si tenemos en cuenta que la maquinaria estatal no es, estructuralmente, sino la correa de transmisión de los intereses del capital bajo estas condiciones.

Además, encontramos las que, a nuestro juicio, son otras pequeñas debilidades en un libro en el que predominan sin duda las luces. Por ejemplo, el hecho de que se extracten comentarios y argumentos de modo excesivamente ecléctico sin hacer la crítica de los mismos y sin hacer anotaciones que los maticen desde la óptica del autor, lo cual, por momentos, hace que la defensa de su tesis sea algo confusa. Es el caso, entre otros muchos, de fragmentos de textos de Oriol Martí con quien el autor (y nosotr@s) comparte elementos, pero con el que Arriola ( y de nuevo nosotr@s) diverge en aspectos fundamentales. O también en la reiteración de algunos testimonios, particularmente en casos en los que éstas no añaden más hechos indiciarios o probatorios (a los muchos que sí son presentados) sino impresiones personales que son poco relevantes.

Entendemos que en uno y otro caso, así como en el hecho de recoger impresiones de algunas personas implicadas que exhiben visiones diametralmente opuestas a las del autor, se trata de la intención por parte de éste de ser lo más exhaustivo posible y de exponer todos (o casi todos) los resultados de su investigación. Dicho de otra forma: quizá se podría pedir que el texto estuviera un poco más pulido y descargado de páginas. Sin embargo, dos matices al respecto: el primero es que el libro demuestra un trabajo inmenso, hecho (o, más bien, plasmado, porque se nota mucho conocimiento previo) en poco más de un año, aprovechando un “paro voluntario” ofrecido por la empresa en la que trabaja para reducir personal temporalmente, excepto durante el último mes y medio de elaboración del texto, que sí fue compaginado entre otras cosas con sus 40 horas de curro en el metal. La segunda matización es que, siempre según nuestro criterio, claro, esas mejoras contribuirían a convertir en brillante un libro muy bueno, necesario y que de algún modo se llevaba tiempo esperando.

Justo Arriola completa un texto en el que, una vez más, un militante social deja en evidencia a un académico, no sólo con su mayor humildad, con su estilo sencillo y directo sino sobre todo con mayor capacidad de razonamiento, de argumentación y, desde luego, con una formación política mucho, muchísimo más sólida que la del historiador alicantino.2 En cualquier modo, más que de falta de capacidad objetiva, parece evidente que lo de éste último es un caso de ceguera parcial voluntaria, acorde con una cosmovisión que resulta cómoda y condicionada por la expectativa de la elección de la praxis futura, la que da lugar a un conocimiento selectivo que, a su vez, retroalimenta cierta posición ética. Dicho de otra forma; parece que hay cosas que no se entienden porque no se quieren entender, y que Usó exhibe esa autojustificación y ese autoengaño que dice ver en quienes sostienen los “mitos” que él viene a “deconstruir”. Arriola, por su parte, renuncia claramente a esa tortícolis elegida y a ese cierto estrabismo político.

Y, colorín muy colorado, fin de la reseña…, aunque no queremos acabar nuestra valoración sin un sonoro y sincero agradecimiento a Justo Arriola por su trabajazo. Estamos ante un texto muy útil en el que se aúnan conocimiento, voluntad de trabajo y compromiso político. Gracias por el esfuerzo, y también a Txalaparta por su impulso y apoyo y por enviarnos estos dos fragmentos para que los podáis consultar.

 

1 Utilizamos el término Guerra Fría por cuestiones de claridad, a sabiendas de que es tremendamente etnocéntrico y además muy impreciso, y que dificulta, en lugar de permitir, una comprensión adecuada de la historia del siglo XX.

2La falta de formación política de Usó (y también su perspectiva neoliberal) se había puesto ya de manifiesto en el también flojísimo Drogas y cultura de masas (España 1855-1995). Haremos alguna referencia a este texto en la próxima reseña.

 

 

A los pies del caballo-Prólogo
A los pies del caballo-Elgoibar en tiempos revueltos

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3 thoughts on “Hemos Leído… A los Pies del Caballo, de Justo Arriola

  1. Vaya por delante que conozco personalmente a J.C. Usó. Y precisamente porque lo conozco me extraña que le califiques de “neoliberal”. Desde luego, no soy partidaria de cosificar a las personas y etiquetarlas con la única finalidad de desprestigiarlas. Pero en este caso, ante todo, me extraña.
    Según la Wikipedia, los defensores del neoliberalismo apoyan una amplia liberalización de la economía, el libre comercio en general y una drástica reducción del gasto público y de la intervención del Estado en la economía en favor del sector privado, que pasaría a desempeñar las competencias tradicionalmente asumidas por el Estado.
    ¿Estás seguro que a partir de la lectura de sus libros se puede deducir que Usó responde este perfil?
    Me atrevo a decir que las únicas competencias asumidas tradicionalmente por el Estado que Usó estaría de acuerdo en reducir son las que determinan su intervención a nivel moral, no económico. Por eso es partidario de despenalizar de las drogas, como también es partidario de la despenalización de la eutanasia y del suicidio asistido.
    Entiendo que califiques a Escohotado de “neoliberal” porque ha asumido en público los postulados del neoliberalismo en más de una ocasión, pero creo que con Usó te equivocas.
    Por lo que respecta a tus reseñas, agradecería un poco más de fundamento y menos juicios de valor y descalificaciones gratuitas.

    • Hola Noemí, gracias por leernos y por tu comentario. No sé si también eres amiga de Patricia; nos escribió hace poco con un asunto parecido sobre Usó…
      En nuestro caso, vaya por delante que no le conocemos personalmente, sino por algunos de sus textos: Drogas y Cultura de Masas. (España 1855-1995), ¿Nos Matan con Heroína? y varios artículos más, y nos basamos en lo que escribe. Desde luego, decir cuál es la orientación política de alguien no es “cosificarle”, ni tampoco etiquetarle para desprestigiar. Supongo que Escohotado, O friedman, no sé sentirá ofendido si decimos que es neoliberal; ni nosotr@s si se nos dice que somos más bien roj@s.
      Independientemente de que la definición de la wikipedia reproduce los mitos que el neoliberalismo dice de sí mismo, las posiciones políticas no sólo conllevan una propuesta económica sino toda una manera de analizar el mundo, de mirar la realidad y de entender la sociedad, el individuo, o determinados conceptos de un modo y no de otro (libertad, por ejemplo…)
      Y lo cierto es que a partir de lo que escribe Usó; de su lectura histórica y de cómo maneja determinados conceptos, en ambos libros, nos parece que está inserto en esa perspectiva. Dentro de la gente que aboga por despenalizar las drogas hay gente de todas las posiciones políticas.
      Respecto al fundamento, ésta no era una reseña sobre Usó, sino sobre Arriola (a quien sí se ha vituperado con insultos directos en muchos foros, incluso en nuestra página por algunos comentaristas hasta que lo cortamos…; y tampoco le conocemos personalmente a él…), de modo que es normal que no encuentres contraargumentos a sus escritos aquí; menos en una reseña que no pretende ser académica ni exhaustiva. Los encontrarás en la que sigue, que sí se centra en ¿Nos matan con Heroína?, e imagino que no te gustará, porque lo que desde luego no nos gustó a nosotr@s fue el libro. Hay casi 20 folios (en lugar de 2, como en este caso) de análisis del texto y de argumentación para contestar al mismo, así que esperamos que no te parezca una descalificación gratuita.
      Por cierto, esta noche, escucharemos gustos@s el programa de Radio Euskadi en el que ambos debatirán en directo.
      Esperamos nos sigas leyendo y que nos hagas las críticas que consideres.
      Un saludo

  2. Ah, gracias por abrirme los ojos, porque ese barbián me tenía engañada! En cuanto me lo eche a la cara, se lo diré: “Eres un neoliberal de mierda, que lo sepasss!!!”

    Por lo que respecta a tu reseña, ánimo, con un poquitín más que te apliques y te extiendas te saldrá un libro tan fantástico como el de Justo Arriola.

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