METAHERALDO EXTASIANTE

Aquí estamos de nuevo, pasada la resaca del terrorífico karkubi (ver aquí) . En esta ocasión no se trata de una nueva noticia sensacionalista y creadora de falsas alarmas lo que nos “obliga” a elaborar un artículo, sino tan sólo la enésima imprecisión de la prensa al escribir sobre drogas.

Los días 23 y 24 de Mayo leíamos sendas noticias de más de media página y con grandes titulares relativas a la captura de nueve personas que, presuntamente, traficaban con “speed”. En el cuerpo de la noticia sin embargo se afirmaba que estaban acusadas de “distribuir en la capital aragonesa speed y MDMA (anfetamina y metanfetamina)”, y esta misma “aclaración” se reprodujo ambos días.

Como ya sabéis, la MDMA no es metanfetamina, sino MetilenDoixiMetAnfetamina o “éxtasis”, una sustancia que si bien guarda parentesco químico con la “meta” difiere enormemente en sus efectos. De nuevo parece que l@s redactor@s han oído campanas pero, quizá confundid@s por series o películas estadounidenses y por los distintos nombres de jerga utilizados allí, yerran en su explicación.

Es una lástima que se siga sin atender a las recomendaciones de las organizaciones de reducción de riesgos y que recogíamos en el “Decálogo de buenas prácticas periodísticas” que propusimos hace unos meses (ver), y que, por tanto, siga sin tratarse el tema con precisión. Sin embargo, la confusión no nos parece tan grave como para escandalizarnos y ni siquiera para escribir un artículo, si no fuera porque queríamos hacer algunos comentarios más para la reflexión.

El primero es que en la misma página de la noticia del día 23, en una pequeña nota de la derecha se notificaba el enésimo accidente causado por un/a conductor/a ebri@ de alcohol en pocos días. De hecho, os animamos a encontrar un sólo día en el que no haya una noticia así en la prensa. Y, fijaos, nos da por preguntarnos la clase de alarma que se habría generado si uno sólo de los atropellos a ciclistas o a peatones de las últimas semanas se hubiera producido bajo los efectos del cánnabis o de la MDMA (“éxtasis”, no “meta”…;-)) ¿Quizá el grito en el cielo? ¿Semanas de titulares? ¿Alarma creciente ante los peligros de las drogas y la conducción? Porque, como todo el mundo sabe gracias a nuestros medios, el alcohol no es una droga… Lo cierto es que tan grave es lo uno como lo otro, y tan irresponsable es conducir borrach@, como fumad@ o metid@ de ketamina. Pero lo del alcohol, pues miren, quién no se echa unos vinitos, unas cañitas, y, bueno, tampoco es para ponerse así, ¿no? Le puede pasar a cualquiera… En fin, dejemos ahí la ironía…

La segunda reflexión es relativa a que un miembro de la “banda criminal” (sic) fue interceptado con 158 gr. de “Speed”. Esto, al precio de mercado, supone unos 2000 euros, redondeando, vendiéndolo a quienes lo quieren comprar. En términos jurídicos, much@s criminólog@s han denunciado la existencia de un “crimen sin víctimas” (podéis echar un vistazo por ejemplo al artículo de Alessandro Baratta que os recomendamos en su día). En total a l@s nueve detenid@s se les solicitan 67 años de cárcel, aunque es cierto que es algunos casos concurrían agravantes como la tenencia ilícita de armas.

Como sabéis, hace poquito estuvimos dando una charleta en la macrocárcel de Zuera y, no, curiosamente no vino Urdangarín, ni Christine Lagarde, ni Rodrigo Rato. Vino gente como Gerardo, andaluz de 51 años (que aparenta 71) que a los 10 años estaba trabajando en el campo y que a los 12 (en 1978) probó el jako por primera vez. O como Ramiro, a quien un psiquiatra, por ser supuestamente “hiperactivo”, decidió empezar a medicar a los 8 años, primero con “Rubifén” (metilfenidato) y luego con “Risperdal” (risperidona) un antipsicótico que anula la capacidad de pensar.1

Desde 1977, tras la mal llamada “amnistía”, hasta 2008, se multiplicó casi por cinco, en democracia, la población reclusa en el país, hasta un total de 76.079 personas; cifra que bajó a 67.404 cuando las condenas máximas por delitos de tráfico de drogas (en el caso de que no concurran agravantes) bajaron de 9 a 6 años. Tal vez esto debería hacernos reflexionar sobre nuestra sociedad. O tal vez sea mejor no pensar, huir hacia delante y seguir apoyándonos en chivos expiatorios.

Las cárceles, las de adult@s y las de niñ@s (mal llamadas “reformatorios”), lejos de declaraciones piadosas, en nuestra sociedad están para lo que están y sirven para lo que sirven. Fin de la noticia.

1Los nombres de ambas personas evidentemente han sido cambiados, por puro respeto.

CC BY 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

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