Aquí os hacemos llegar un artículo con el que nos topamos al indagar en las reacciones al asunto de la limitación a los dispositivos de reducción de riesgos en Bilbao. Un poco de humor ácido… ¿qué pensáis?

TODO POR LA NAPIA

Pues sí, el temazo, ya clásico, de Siniestro Total nos puede servir de inspiración (ejem…) para comentar las recientes noticias sobre la reacción conservadora que ha dañado el programa preventivo de reducción de riesgos de Bilbao.

A estas alturas, ya ha habido otra gente, mucho más cualificada que yo, que ha tratado el tema aludiendo al buen trabajo de las organizaciones de reducción de riesgos, a su trayectoria, a la efectividad de determinado enfoque preventivo, etc. Como eso está ya dicho, y desde mi humilde opinión, creo que podemos hacernos algunas preguntillas… Por ejemplo, ¿tenemos ante nosotros el enésimo triunfo de la hipocresía y de la táctica del avestruz frente a la honestidad y a la valentía a la hora de abordar algunos temas? ¿Se trata de otra victoria del sensacionalismo mediático que, en tanto que 4º poder… o 3º… o 2º…, condiciona las políticas públicas? La verdad es que espero que no sea triunfo ni victoria en ninguno de los dos casos, y que finalmente se imponga la razón.

Pero hay más preguntas, quizá más importantes. ¿Será que algunos de rancio abolengo, que ya saben bien cómo picar y esnifar la cocaína, quieren conservar sus secretillos? ¿No será que, en realidad, lo que les pasa a algunos es que les jode que la gente no venga aprendida de casa (hay que ver, estos jóvenes) y que encima haya que enseñarles? Porque eso, tirando tirando de la manta, a ver si nos va a joder el chiringuito a todos, digo a ellos, y que, por si fuera poco, de momento le resta exclusividad y glamour al asunto. Que una cosa es que cualquier currela se quiera ir de viaje en vacaciones y otra que hasta el más esgarramantas se quiera poner con el “champán de las drogas”, como la llamaban en los 70.

Pa’ mí que va a ser eso. Ya lo cantaba el pedorro del Sabina, eso de que los lunes “los jefes van de coca/ los curritos, de tinto y aspirinas”. Y, dirán, que “a ver si estos vascos de los cojones encima quieren que todo quisqui esnife en plan culto. Lo que nos faltaba, vamos”. Qué paciencia, madre…

 

Benjamín Macarro

CC BY 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

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