En días como el viernes pasado es difícil mantener el ánimo templado. Al agotamiento y la factura de salud que estamos teniendo que pagar estos días, se unen la constante manipulación mediática, que no cesa, y la ignominia de unas declaraciones como las de Mario Garcés, Secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad (ver aquí: http://consumoconciencia.org/2018/02/17/drogas-para-dormir/) que ocultaba información, inconsciente o deliberadamente, (no sabemos qué sería más grave, dado su cargo) y que se dedicaba a seguir los lineamientos de su partido para sacar rédito del ataque mediático.

Por si fuera poco, el primero de los concursos públicos para proyectos resuelto tras el escándalo (aunque presentado muchas semanas atrás) se nos deniega por parte del Ayuntamiento. Vaya, vaya… Uno de los factores que hacen que todo lo que ha pasado sea aún más esperpéntico es que en nuestros escasos dos años de existencia no habíamos recibido un solo apoyo, ni económico ni de otro tipo, por parte del Consistorio (salvo casos personales puntuales); ni por parte de la Concejalía de Derechos Sociales, ni por parte de la de Juventud. Hasta ahí diremos, aunque podríamos dar muchos más “detalles”. Lo único recibido es precisamente lo que las y los vecinos de barrio votaron en el marco de los presupuestos participativos de la Junta de Distrito del Casco Histórico. Sin embargo, miren por dónde, ahora resulta que de un plumazo:

1- Se nos utiliza como arma arrojadiza contra ZeC

2- Somos también damnificad@s por el hecho de que el Ayto. no quiera asumir más ataques por concedernos un proyecto en el marco de un concurso público y transparente.

3- Ahora somos una Asociación marcada en una lista negra.

Estupendo todo…

En días pasados, el ínclito señor Azcón declaraba fuera de micrófono que “a estos tíos les estaremos haciendo propaganda gratis, pero vamos a hacer que se queden sin subvenciones”. Primera victoria; ya la pueden celebrar… Sin duda, molestaba mucho más del “polémico cuaderno” el cuestionamiento del actual orden legal en el tema, de los intereses a los que este responde, de la estigmatización de grupos sociales o de otros mecanismos de exclusión que lo que se dijera sobre la cocaína (parte que tal vez fue la primera que leyeron algun@s) y sobre las precauciones que deben tener quienes la consuman.

Pero saben, en unos de esos días en que dan ganas de mandarlo todo al carajo surgen dos sentimientos. El primero es que el proyecto, que tanto sudor y tanto trabajo por la jeta (algun@s nos creemos mucho lo que hacemos…) contiene, está por encima de esto, de modo que tocará descansar, reponerse, apretar los dientes y seguir.

La segunda es que, bien pensado, un ataque similar por parte de l@s antepasad@s polític@s de quienes ahora lo hacen y por cosas análogas a estas, hubiera acabado, pongamos por ejemplo en el siglo XVII, con nuestros cuerpos desmembrados en un potro de tortura, con los ojos arrancados y/o en la hoguera. Efectivamente, como much@s sabéis, la persecución de la llamada “brujería” no fue sino una persecución puramente política a quienes discutían los dogmas eclesiásticos y el, entonces indisoluble de ello, poder monárquico. Conocemos los casos de Giordano Bruno o de Miguel Servet, pero no tanto los de cientos de miles de mujeres, no necesariamente menos sabias pero sí anónimas, que conservaban y transmitían saberes que ponían en cuestión ese sistema patriarcal monárquico-eclesial.

Así que si se nos difama y vilipendia en los medios sin apenas posibilidad de defensa; si se nos empiezan a denegar subvenciones (cediendo al chantaje de la más rancia reacción) y se nos estrangula económicamente a quienes, recordemos, ofrecemos servicios de modo gratuito porque nos consideramos parte de un servicio público… ciertamente, y mirado en perspectiva histórica, la verdad, tampoco es para tanto.

 

P.S.: Escribimos esto conscientes del precio en vidas pagado en muchos otros lugares y tiempos y todavía hoy por el mero hecho de defender ideas justas. Discúlpesenos la licencia para trazar sólo la comparativa que aquí exponemos.

 

 

CC BY 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *