Sexo y drogas: titular seguro

Las más recientes investigaciones arrojan un resultado claro: algunos medios de información dañan seriamente la salud… ¿Recordáis un “Curso de ética periodística” que se hacía en un programa televisivo de los 90s? Este artículo de Heraldo de Aragón titulado “Muere una mujer tras cinco horas de sexo y drogas” (que podéis leer aquí) nos ha recordado a aquel curso, lamentablemente. Nosotr@s, como en aquel espacio, os proponemos otros titulares en la misma línea sensacionalista, ya puest@s: “Sobredosis mortal de sexo para “La Fiera””, “Sexo y drogas: alejaos si no queréis morir” o “Castigo divino se cierne sobre fornicador@s poseíd@s por el demonio”.
Lo cierto es que como noticia internacional, la verdad, tampoco es que nos parezca algo así como lo más importante que sucede en Colombia. Pero además observad, si llegáis hasta el final de esta (por otro lado, muy breve) nota “periodística”: “Las autoridades investigan ahora si el fallecimiento se debió al abuso de estupefacientes o si se produjo por causas naturales” O sea, dicho de otra manera: “no tenemos la más remota idea de por qué murió, pero fijo que fue por golfa y por drogata”.

Por supuesto, tampoco saben qué consumió, ni cuanto, ni cómo; si la moza sufría de arritmias, de insuficiencia hepática o tenía un esguince de tobillo; nada de nada, vaya. La foto, eso sí, unas rayas bien puestas, por las dudas…

De nuevo, como en aquel espacio sobre ética, proponemos un titular un poco más respetuoso con la realidad, que podría ser este: “Una mujer fallece repentinamente por causas desconocidas mientras estaba con su amante”, pero como veis, no es que aporte mucho ni tiene demasiado “gancho”. Lo lógico sería esperar a saber por qué a muerto y aprovechar el hecho para dar indicaciones de reducción de riesgos: sobre dosificación, sobre mezclas con efectos potencialmente peligrosos, etc.
En todo caso, nuestro consejo de reducción de riesgos de hoy es: procurad tomaros con humor, (además de con escepticismo total, claro) cualquiera de las chorradas desinformativas de algunos medios, porque si no la mala leche que hagáis puede afectaros al hígado.
Por lo demás, disfrutad de vuestras pieles, de caricias y placeres cuanto os venga en gana, siempre que se respeten las palabras mágicas del sexo: respeto, consentimiento o, más bien, deseo mutuo, y protección ante embarazos no deseados y ETS. Además, procurad estar bien informad@s de los riesgos específicos al incorporar el consumo de sustancias a la ecuación. Y luego ya rezáis tres o cuatro avemarías y aquí paz y después gloria.

CC BY 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

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