De nuevo a vueltas con el tema de según qué consumos y la deforestación y/o contaminación ambiental. Reiteramos la valoración que hicimos cuando salió a la palestra el tema, referido entonces a la MDMA:
Vamos a ver un momentito…
Esto es un problema, es evidente, pero… ¿acaso esperaban otra cosa quienes mantienen la producción de la MDMA en la ilegalidad?
«Sí… ¿Es el punto limpio? Oiga mire, que acabamos de sintetizar 50 kilos de cristal y queríamos saber donde tirar los resíduos…» En fin, disculpad que utilicemos el humor al estilo de Gila, pero esto es tan ridículo que no vemos otra manera…
Que traten ahora de apelar a la conciencia medioambiental para legitimar el prohibicionismo en lugar de como un ¡evidente! argumento (otro más) contra dicho prohibicionismo es un insulto a la inteligencia.
En definitiva: bien está conocer la «trazabilidad» de cualquier producto de consumo, ¡de todos! y mejor nos iría si todo lo (a poder ser, poco) que consumiéramos fuese ecológico. Ahora bien, el conocer los daños medioambientales generados por la producción ilegal de MDMA, de cocaína, o los daños tanto medioambientales como sociales que también genera consumir frutas que han viajado 10.000 kilómetros mientras se tiran, por no pagárseles a un precio justo, las de agricultor@s locales, sólo puede servir para combatir una situación de injusticia estructural que debe ser cambiada. La de, capitalismo y prohibicionismo mediante, el mercado global de alimentos y la del mercado global de drogas. Entre otras cosas…

CC BY 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

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