COMUNICADO DE CONSUMO CONCIENCIA RESPECTO A LA PRESENCIA SIONISTA EN EL FESTIVAL OWN SPIRIT 2025
Escribimos estas apresuradas líneas todavía profundamente impactados por lo sucedido en estos días pasados. A esta hora, todavía no hemos podido hablar con personas de la organización con calma y descanso después de los días de la vorágine del festival, cosa que creemos necesaria porque, sobre todo, tenemos muchas, muchísimas preguntas a las que nos encantaría que nos dieran respuesta. Por tanto, unas líneas que pretenden ser contenidas, pero que no por ello pueden dejar de mostrar indignación y rabia por la situación vivida al respecto de la masiva presencia sionista en Own Spirit 2025.
Consumo Conciencia ha instalado su estand de reducción de riesgos en el consumo de drogas, para prevenir consumos problemáticos de las mismas, en las ediciones de 2018, 2019, 2022, 2023, 2024 y 2025 de este festival. En él, hemos invertido muchísimas horas de trabajo y de cariño para cuidar de la salud de lxs asistentes en la medida de nuestras posibilidades, y además hemos incluso apoyado a la organización también dando cobertura cuando ha sido necesario al trabajo de cuidados en el espacio Psycare, para que éste pudiera seguir existiendo.
Nuestra entidad ha rechazado instalar nuestro estand en la presente campaña en los festivales Sonar y Monegros Desert (tras conversaciones con lxs personas de la organización que se pusieron en contacto con nosotras, desde el total respeto y comprensión de la situación y de las contradicciones existentes) dada su relación con los fondos KKR. Esto no obedece a recientes campañas virtuales con llamados al boicot a este tipo de eventos; el fundador y coordinador de nuestra entidad ha participado durante 16 años en el movimiento aragonés de solidaridad con Palestina, organizado y participado en decenas de concentraciones y manifestaciones ciudadanas de repulsa al proyecto colonial sionista, cuando los crímenes del Estado genocida de Israel no salían en televisión ni había más de 50 personas en muchos de dichos actos.
Por ello, nuestra sorpresa fue mayúscula cuando el día anterior a partir hacia Own Spirit, una persona nos escribió por redes para preguntarnos si éramos conscientes de dónde íbamos a operar. Lógicamente, no lo éramos. Nuestro trabajo abarca muchos ámbitos, sobre todo el formativo, e incluso dentro de nuestra participación en eventos festivos lo más frecuente este año ha sido hacerlo en fiestas patronales de municipios de Aragón y Navarra. Además, no estamos particularmente conectados con la esfera de la música electrónica, más allá de lo que compete exclusivamente a nuestro trabajo en este tipo de festivales. Así que, dada nuestra experiencia allí en anteriores años, quedamos impactados cuando se nos informó de que iba a haber una muy amplia participación de DJ’s israelíes de dudoso posicionamiento, y que ante la pregunta de algunas personas alarmadas por ello, la organización del festival había rechazado dar explicaciones o había contestado que el evento no hacía declaraciones políticas ni adoptaba una posición al respecto. Evidentemente, no podíamos cancelar a esa hora nuestra intervención, por los compromisos adquiridos (y no nos referimos sólo, ni fundamentalmente, respecto a la organización del festival), ni tampoco podíamos saber exactamente lo que íbamos a encontrar ni la actitud de la dirección ante ciertas expresiones y protestas.
Bien. Evidentemente, máxime en este preciso momento histórico y con esta fase del genocidio en marcha (no la única; sólo la última y probablemente la más cruel)1 contar con la presencia masiva de DJ’s provenientes de Israel, algunos de los cuales apoyan explícitamente a sus fuerzas armadas, ES un posicionamiento político. Respecto a las declaraciones, hemos visto también que Own Spirit realizó en instagram una publicación de solidaridad con las víctimas de los atentados del 7 de octubre de 2023 (y en la que se insertaron numerosos comentarios de seguidorxs del tipo “Pray for Israel”), así que (y sin entrar en dónde se estaba celebrando esa fiesta y otras consideraciones histórico-políticas) perfectamente se podía, y se debería, emitir un comunicado condenando un genocidio o, al menos, procurar que nadie que lo apoye tenga cabida en el festival. Sobre todo en un evento que presume de valores y que enarbola el lema “PLUR” (Peace, Love, Unity, Respect), a no ser que esto sean sólo declaraciones huecas. Y repetimos: declaraciones y/o acciones condenando un genocidio, no a ninguna persona por su procedencia. Nadie es responsable de dónde nace; sí de cómo se posiciona.
Esto último es exactamente lo que expresábamos en el cartel que colocamos en nuestro estand el primer día de intervención en el festival, el pasado jueves 4 de septiembre. En él estaba escrito lo siguiente (en inglés y en castellano): “En este estand condenamos el genocidio en Palestina: si tú no, no eres bienvenidx”, y estaba acompañado por una bandera palestina pequeñita (de 12 x 18 centímetros; aunque es cierto que el festival desde siempre dice que no se aceptan banderas, ninguna, de ningún tipo…). El mensaje es más que claro para quien lo quiera entender: no nos importa si has nacido en Tel Aviv, en Kansas City o en Albacete; se trata de condenar el genocidio o no, de cuál es la posición política que se adopta, no de excluir, ni mucho menos insultar, a nadie por su lugar de nacimiento. De hecho, y durante las horas en las que el cartel siguió en nuestro estand, decenas y decenas de personas nos felicitaron por ponerlo, incluida alguna compañera israelí que condenaba a su propio gobierno (“que es como el de Hitler”, nos dijo literalmente). Decíamos “durante las horas en las que tuvimos el cartel” porque. en torno a las 21 h, dos horas después de empezar a atender a la gente, un israelí nos increpó, en perfecto castellano, diciéndonos que el cartel era un insulto a su gente, que había más de 1000 personas de su país asistentes al festival y exigió que inmediatamente lo quitásemos (no nos sorprende: los sionistas
tienen el mismo tono de soberbia con la ONU y con los gobiernos, como para cortarse en privado…) Ante nuestra negativa, dijo que llamaría a la organización del festival. Esta persona quizá era DJ o estaba conectado con alguno de ellos, no lo sabemos, pero lo cierto es que efectivamente tenía el teléfono de la dirección del mismo y, de hecho, pocos minutos después apareció en nuestro estand el director del evento, móvil en mano. Permaneció junto a nuestro puesto unos 5 minutos y, sin dirigirse en ningún momento a nosotrxs y sin dejar el teléfono, se marchó, cosa que sí nos sorprendió. Escasamente 10 minutos después, llegaron cuatro vigilantes, incluido el que se presentó como jefe de seguridad de todo el evento, para exigirnos que quitásemos la bandera (no permitida) y el cartel, bajo la idea de que “estábamos politizando el festival”, algo tampoco permitido, y aduciendo que estábamos haciendo declaraciones políticas impropias del evento. Cuando le remitimos a la citada declaración del 7 de octubre y le narramos lo que pasaba, y hasta admitíamos retirar la bandera pero no el cartel, pasó al “argumento” de que había un operativo policial en curso (y que por tanto “no podía desvelar”) pero que debíamos quitarlo por nuestra propia seguridad. Si era por nuestra seguridad, ante la posibilidad de que alguien nos agrediese (le dijimos…), para entonces ya estábamos marcados, quitásemos el cartel o no… En cualquier caso, se trataba de una orden, no de una “invitación” a quitarlo. “Se lo estoy pidiendo por las buenas…”

Tras ello, se sucedieron los mensajes de apoyo de quienes pasaban (y que, en algunos casos, venían incluso a ver el cartel) cuando les explicamos que nos habían obligado a quitarlo. Por supuesto, el pañuelo palestino (kufiya) que llevábamos nos acompañó el resto del festival, aunque nos derritiéramos de calor y aunque supusiera recibir infinidad de miradas que se clavaban como cuchillos. A un compañero del Psycare le increparon en diversas ocasiones por llevarlo, con frases del estilo “I´m gonna fight you» o «Tú no me gustas» (por cierto, gente a la que él mismo estaba cuidando… Nuestro estand, por ello, se convirtió improvisamente en uno de los muchos puntos de todo el festival en el que la gente expresó su malestar con lo que se estaba viviendo allí; no sólo con la masiva presencia de DJ’s israelíes posicionados en favor del sionismo (al menos cinco de ellos, que sepamos, han mostrado explícitamente su apoyo a las fuerzas armadas israelíes -IDF- y a sus acciones, de un total de más de 10 provenientes de aquel país), también con de la de soldados de las IDF de permiso, que además manifestaban actitudes chulescas incluso en los espacios de baile; unos espacios en los que años atrás, cualquier roce de cuerpos o pequeño golpe involuntario se resolvía con una rápida disculpa, una sonrisa y hasta un abrazo.2) Muchas de las personas que llevan años asistiendo a este festival no daban crédito a lo que pasaba y manifestaban su desazón continuamente, en múltiples lugares y momentos. Después se nos informó del reparto de algunos trípticos llamando a la conciencia y al boicot, no del festival, sino de las actuaciones de ciertos DJ´s posicionados explícitamente a favor del genocidio. Las personas que lo llevaron a cabo fueron reprendidas y se les quitaron los materiales. No hablaremos en detalle de ello, puesto que lo desconocemos y no nos compete hacerlo, pero sí diremos que en días posteriores hemos tenido acceso a dichos trípticos y que nos parecen impecables. También hemos sido informadxs de sucesos en otros festivales de psy trance (Boom, Ozora, etc.) en los que ha sucedido cosas similares o peores, pero que tampoco nos compete narrar aquí.

Dicho todo esto, remitimos a las serias dudas que comentábamos al principio. ¿Cuál es la razón para este desembarco masivo, y para el nulo filtro, o peor aún, para la elección interesada, de lxs artistas seleccionadxs? Algo que, por cierto, y obviando incluso lo sustancial, resultaría cuando menos sorprendente, inadecuado y hasta insostenible por el gasto, el desplazamiento, etc. (¿no hay DJ’s de trance en Aragón, en Cataluña, en cualquier otra parte del Estado como para tantos gastos muchísimo mayores?) ¿Cuáles son las razones para ceder y convertir un espacio que, con sus defectos, era un festival caracterizado por el respeto, el buen ambiente, la conciencia y el cuidado, en un escenario de propaganda sionista (que incluso se hizo explícita con voces y declaraciones insertas en sesiones musicales) y en un oasis para el descanso de criminales de guerra? ¿Qué es lo que ha cambiado para que presencia, actitudes y acciones que no se han visto otros años se hayan manifestado en esta edición con tanta fuerza? Si la cuestión es estrictamente económica, estamos seguros de que otras soluciones, desde luego más éticas, podrían haber sido implementadas, y que el festival hubiera recibido apoyo por parte de sus seguidorxs.
De veras que nos encantaría que la dirección del festival ofreciese algunas explicaciones (en lugar de mantener el silencio, por un lado, y de tratar de acallar los comentarios en redes y eliminar publicaciones, por otro…). Hasta 2024, hemos trabajado a gusto en un festival en el que el ambiente era bueno y que ofrecía espacios de cuidados3, y nos encantaría que se hubiera convertido en la excepción respecto a festivales de este corte que han sido colonizados por el sionismo bajo una falsa pátina de armonia y unidad de cartón-piedra. Ojalá todavía pueda dar un giro de 180 grados y salvarse de esta tendencia. Ojalá… pero, si no es así, Consumo ConCiencia no estará allí en 2026.
En Zaragoza, a 11 de septiembre de 2025
El equipo de Consumo ConCiencia
1 No corresponde a este escrito, aunque nos encantaría, hacer un recorrido histórico de lo sucedido desde el manifiesto fundacional de la ideología sionista, con la publicación por parte de Theodor Herzl de El Estado Judío, en 1896, de lo que implicó la Declaración de Balfour (1917), de la acción de los grupos terroristas sionistas que empezaron a operar en los años 20, de la vergonzosa partición del territorio palestino avalada por la “Comunidad Internacional” en 1948, etc., etc., etc.
2 Por cierto que, respecto al “cambio de ambiente” en el festival en general, a un compañero del espacio Psycare le robaron la tienda de campaña, algo que jamás habíamos visto antes aquí; a nosotrxs nos robaron una espátula para manipular muestras (nunca nos había pasado en el Own), las actitudes de algunxs (no de la mayoría, pero sí de algunxs) en nuestro estand era de muy poco respeto…
3 Respecto al cuidado de los espacios de cuidados hay mucho que hablar, y lo hemos manifestado en diversas ocasiones: por qué hay presupuestos para pagar DJ’s y otras cosas pero esto se hace de modo voluntario o cubierto con dinero público. Sin embargo, no es objeto de este artículo profundizar en este problema, que todxs lxs que hemos trabajado en reducción de riesgos conocemos, y que se reproduce en todos o casi todos los festivales sin apenas excepciones…
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