El 25 de Junio, saltó la noticia en prensa del desmantelamiento de un laboratorio de producción de “tucibi”. La noticia fue reproducida en numerosos medios (El Mundo, ABC, 20 Minutos, Malaga Hoy, etc, etc…) con numerosísimas imprecisiones. En el diario El Mundo, por ejemplo, se aseguraba que se trata de “una novedosa droga sintética conocida también como la “droga de la élite” por su elevado precio, que se presenta generalmente en polvo o pastillas de colores llamativos” y que es “de gran aceptación entre la población de origen colombiano”. Además, se decía, “la fórmula química del tucibi se creó en Europa pero fue un narcotraficante colombiano conocido como el “Pablo Escobar de las anfetaminas” quien se apoderó de la misma para implantarla en su país donde se conoce como “cocaína rosa” o la “droga de las modelos y las reinas””.

            La 2-CB (4-bromo-2,5-dimetoxifeniletilamina) es una sustancia sintetizada por primera vez en 1974 (nada novedosa, por tanto) por el químico Alexander Shulgin en su laboratorio de California (no en Europa). Se sintetizó en el marco de experimentos con la DOM, y no se trata tampoco, como se dice a veces, un derivado químico de la LSD ni de la MDMA (o “Éxtasis”), aunque habitualmente se describan sus efectos subjetivos como un término medio entre ambas sustancias. En cualquier caso, dichos efectos difieren de consumir mezcladas LSD y MDMA. Se popularizó en los 80s, sobre todo a partir del año (1985) en que se ilegalizó la MDMA. Se fiscalizó e ilegalizó la tenencia y uso de 2-CB en 1994 en los EE.UU. y a partir de ahí se hizo extensiva en pocos años la prohibición en todo el mundo.

            Esta sustancia, conocida en la calle desde hace décadas como Nexus, Afro u otras denominaciones, es un fármaco psiquedélico, y por tanto, no tiene nada que ver con la cocaína (el nombre de “cocaína rosa” no hace sino confundir más aún sobre su naturaleza). Como ocurre con el resto de psiquedélicos (LSD, hongos psilocibios, peyote, ayahuasca, etc, etc…), no tiene potencial adictivo, por su naturaleza química y por sus efectos subjetivos.

            En absoluto se trata de una “cocaína de élites”, ni por su precio, ni por similitud alguna en los efectos: en Colombia, (de donde procede esta denominación) puede costar el gramo unos 130.000 pesos, lo que equivale a 40 euros, aproximadamente. En comparación con lo que cuesta un gramo de cocaína allí (entre 1 y 3 euros) efectivamente es mucho, pero tengamos en cuenta la diferencia de un mercado y otro, y cómo y en qué cantidad se producen ambas sustancias en cada lugar.

            En el Estado Español, un gramo de cocaína viene a costar en la calle entre 50 y 70 euros (precio más o menos estándar en toda Europa; en EE.UU. éste ronda los 140 dólares). Por otro lado, el precio de la 2-CB en la calle o en internet suelen ser de unos 8 euros por comprimido de unos 20 miligramos, pero puede ser de 50 euros si se compra un gramo (unas 45-50 dosis medias). Además, para hacer una comparación mínimamente precisa, hay que tener en cuenta que de un gramo de cocaína se obtienen aproximadamente entre 15 y 20 dosis medias, que éstas duran entre 30 y 45 minutos y que se suelen encadenar, siendo habitual consumir varias de ellas en una sola noche. Una dosis media de la 2-CB (los citados 20 mg) dura entre 4 y 8 horas y se consume una en cada ocasión, por lo que “el precio de una sola noche” suele ser claramente mayor en el primer caso.[1]

            Resulta también falso que sea una sustancia más consumida en Colombia (o en España por gente colombiana). Los índices de consumo en Europa y EE.UU. son más altos y, desde  luego, más antiguos, y esa mala información se debe simplemente a que determinados medios locales colombianos (Semana, por ejemplo), por su más reciente popularización allí, han lanzado alarmas en tal país, con marcado carácter sensacionalista, que han sido reproducidas acríticamente por medios españoles. (http://www.semana.com/nacion/articulo/la-droga-2cb-traba-elite/267008-3)

            La fama que se reporta desde Colombia de ser una “droga de modelos y reinas”, a las que supuestamente se incita a consumir en fiestas de élite, puede deberse también al hecho de que esta sustancia es considerada como inductora de efectos erógenos. El propio Shulguin aseguraba que “tiene varios abogados entusiastas en el mundo de la psicoterapia por lo que debe ser objeto de cuidadosas investigaciones cuando estos materiales se legalicen y sean aceptados por la comunidad médica (…) Si alguna vez llega a encontrarse algo que sin lugar a dudas pueda considerarse como un afrodisiaco efectivo, probablemente será diseñado a partir de la estructura la 2-CB.”

            Desde Consumo ConCiencia, programa de reducción de riesgos en el consumo de drogas recién implantado en territorio aragonés, consideramos que es necesaria una información veraz y precisa, estrictamente científica, sobre las drogas ilegales; que es imprescindible evitar la desinformación y el sensacionalismo para poder hacer una auténtica prevención, basada en el conocimiento, de los problemas asociados al uso de sustancias psicoactivas.

            Algo más sobre la sustancia:

            Los efectos de la 2-CB tardan más en aparecer que los de la MDMA. Tras su ingesta, y dependiendo de si se tiene el estómago vacío o lleno, puede tardar en subir entre una y dos horas. Los efectos suelen durar entre 4 y 8 horas, siempre dependiendo de la dosis y de la persona. Al inicio de la experiencia puede darse una sensación de inquietud pasajera y un aumento de la energía en el cuerpo, así como la sensación de comenzar a percibir las cosas de distinta manera a la cotidiana. Posteriormente, se produce dilatación de las pupilas, patrones visuales con ojos abiertos y cerrados, estimulación mental, nuevas formas de ver las cosas, sensación de perspicacia, pero también pueden aparecer ansiedad y confusión.

            Las dosis habitualmente consumidas oscilan entre los 5 y los 20 miligramos por vía oral, aunque cada persona reacciona de forma diferente a esta sustancia. Así, 15 miligramos pueden ser poco notables para algunas personas o suponer una intensa experiencia para otras. Además, en el rango de los 14 a 24 miligramos, una diferencia de 2 miligramos puede suponer un incremento importante en el efecto. A partir de los 40 miligramos el viaje puede provocar formas agudas de miedo en el consumidor aunque las constantes vitales siguen funcionando de modo satisfactorio.   Como efectos secundarios pueden aparecer náuseas, nerviosismo, ansiedad, frío o calor excesivos, efectos visuales que provoquen confusión y, en general, los habituales que pueden provocar los psiquedélicos. Al tratarse de una sustancia poco conocida e investigada pueden darse también otros efectos secundarios no reseñados aquí.

Dosis baja: hasta los 10 miligramos

Dosis moderada: desde los 10 a los 24 miligramos

Dosis alta: de 25 a 40 miligramos

 

 

[1]Para ser precisos, diremos que, en el caso de la cocaína, su efecto eufórico es claramente percibido durante un periodo de 30-45 minutos, pero la estimulación del sistema nervioso central (con efectos secundarios como ansiedad o insomnio) puede mantenerse varias horas después de una sola dosis.

 

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3 thoughts on “El “tucibi” y la desinformación contraproducente

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