COMPOSICIÓN:

Clorhidrato de ketamina en cantidades variables, que pueden ir desde menos del 7% hasta el 99%, dependiendo de la procedencia (ámbito hospitalario y veterinario o mercado ilegal). La pureza media es elevada, siendo frecuentes las muestras con un contenido de entre el 80 y el 100%.

Adulterantes: predomina la cafeína, cuando la muestra contiene también efectivamente ketamina. Al ser una sustancia que suele ser desviada del mercado legal, habitualmente tenía un porcentaje de adulteración bajo, pero la tendencia está cambiando. En 2015, aproximadamente un 50% de las muestras en el Estado no estaban adulteradas, un 10-15% sí lo estaban y en torno a un 35-40% contenían otros productos, como la metoxetamina, la descloroketamina o, más recientemente, la tiletamina, sustancias poco conocidas aún y de efectos inciertos.

Diluyentes (sustancias inactivas utilizadas para aumentar el volumen): manitol o lactosa.

PRESENTACIÓN:

La ketamina puede presentarse en forma líquida o como un polvo fino, blanco y cristalino.

PROPIEDADES:

La ketamina es utilizada en medicina y veterinaria como anestésico disociativo. No obstante, a dosis subanestésicas produce toda una gama de efectos que abarcan desde la leve embriaguez, con cierta estimulación y ligeras distorsiones perceptivas, hasta los más impactantes estados oníricos y auténticamente alucinatorios, pudiendo, incluso, desencadenar subjetivamente Experiencias Cercanas a la Muerte y Estados de Desdoblamiento Corporal.

POSOLOGÍA:

Cuando la ketamina se consume con una finalidad recreativa buscando la embriaguez, la estimulación y las ligeras distorsiones perceptivas, la dosificación más adecuada para la vía oral suele ser de los 50-100 mg. (dosis bajas) hasta los 75-200 mg. (dosis medias-altas). Esta vía produce unos efectos más suaves y duraderos que los obtenidos por otras vías.

La dosificación nasal (esnifada) va desde los 15-30 mg. (dosis bajas) hasta los 25-50 (dosis medias)

o los 100 mg. (dosis alta).

En el caso de los usos psiconáuticos, la vía oral requiere de dosis en torno a los 300 mg. (200-400). Vía esnifada, los efectos psiconáuticos plenos suelen conseguirse con cantidades en torno a los 200 mg. (150-250).

CONTRAINDICACIONES:

La ketamina está contraindicada en personas aquejadas de problemas cardiacos, hipertensión o que cuenten con antecedentes de accidentes cerebrovasculares. Al igual que en aquellas que estén en tratamiento con medicamentos tiroideos, que hayan sufrido operaciones oftalmológicas o que padezcan problemas psiquiátricos o tengan antecedentes de haberlos tenido. Así mismo, está contraindicado su uso por mujeres embarazadas o en período de lactancia.

PRECAUCIONES:

La ketamina es un anestésico, por lo que dosis demasiado altas o demasiado seguidas producirán un considerable entorpecimiento corporal (pérdida del equilibrio, de los reflejos, etc.) que pueden suponer un importante riesgo de caídas y accidentes. Para evitarlo será necesario cuidar la dosificación y espaciar suficientemente las tomas. En el caso del consumo esnifado, las rayas tendrán que ser más pequeñas que las utilizadas con la cocaína y, al igual que con esta sustancia, será recomendable utilizar un turulo personal e intransferible para evitar el contagio de enfermedades como la Hepatitis C. El uso de dosis altas en busca de los efectos psiconáuticos (más propiamente alucinógenos que psicodélicos) requerirá de un entorno seguro y tranquilo en el que la persona permanezca tumbada y sin moverse. Con el consumo de dosis bajas en entornos de fiesta se recomienda prudencia en los movimientos siempre que exista el riesgo de caídas aparatosas (subir y bajar escaleras, cruzar calles, etc.) así como evitar conducir vehículos hasta que los efectos no hayan remitido.

El uso continuado favorece el desarrollo de tolerancia y dependencia, así como la posible aparición de trastornos físicos (dolores abdominales, problemas oculares, temblores…) y psicológicos (ansiedad, insomnio, psicosis…). Los consumos más seguros son aquéllos que no se repiten más de una vez al mes. Los más arriesgados son, evidentemente, los que tienen una periodicidad diaria.

EFECTOS SECUNDARIOS:

En el momento de consumir, junto a los efectos buscados y deseados, pueden darse náuseas, vómitos, sensaciones de mareo, vértigos, sudores, dolores de cabeza, confusión y desorientación. Disminuyen la capacidad de atención, de concentración y la memoria, pudiendo darse amnesias. El día después, el/la usuari@ puede sentirse algo cansado, aturdido y con la cabeza pesada. En grandes consumidores, las dificultades de atención y concentración así como los problemas de memoria, especialmente la lingüística (por ejemplo, recordar palabras o nombres) pueden persistir durante varios días.

OTROS EFECTOS SECUNDARIOS:

Su posesión o consumo en lugares públicos está sancionado (desde la puesta en vigor de la “ley mordaza”) con una multa mínima de 601 euros. El tráfico, por considerarse legalmente (en base a la jurisprudencia) como una “sustancia muy perjudicial”, es considerado delito penal, y acarrea entre 3 y 6 años de cárcel y una multa de hasta tres veces el valor de la droga.

INTERACCIONES:

La combinación de ketamina con sustancias como el alcohol, el GHB o los opiáceos da lugar a una potenciación de los efectos depresores (pérdida de la coordinación, sedación, desmayos, etc.). En términos de seguridad se trata de una mezcla totalmente desaconsejada. En caso de realizarla es conveniente reducir las dosis y espaciar la toma.

La mezcla con estimulantes contrarresta los efectos de la ketamina, por lo que resulta contraproducente para los usos psiconáuticos. Para usos recreativos conviene tener en cuenta que el riesgo de caídas y accidentes sigue estando presente. El hecho de que los efectos de ambas sustancias se contrarresten puede facilitar que se acaben consumiendo mayores cantidades de cada una de ellas, favoreciendo el desarrollo de tolerancia, aumentando la toxicidad, y facilitando la aparición de adicción en consumidores habituales.

La combinación con psicodélicos para algunas personas puede añadir matices interesantes a la experiencia, no obstante, supone mezclar sustancias de efectos muy intensos, por lo que, en caso de combinar, conviene extremar las precauciones usuales para el consumo de alucinógenos: efectuándolo en un contexto seguro y en un buen estado emocional, con acompañante seren@, cuidando las dosis y no realizándolo de forma habitual.

INTOXICACIÓN:

En personas sin tolerancia, cantidades superiores a los 250 mg. (vía esnifada), consumidos de una sola vez o en poco tiempo, suelen dar lugar a pérdidas de conocimiento. El consumo de cantidades menores mezcladas con cantidades medias o altas de alcohol u otros depresores también puede producir desvanecimientos (en el peor de los casos puede dar lugar a paradas respiratorias). En cualquiera de estas situaciones, será más razonable y seguro pecar de prudencia que de imprudencia, por lo que se aconseja llamar a urgencias.

Ante alguien con ataques de ansiedad, paranoias, etc. se recomienda no dejarle sol@, mantener la calma, evitar los estímulos fuertes y potencialmente agobiantes (música, gente, etc…), ayudarle a respirar lenta y profundamente y, si la situación no mejora, buscar ayuda.

CONSERVACIÓN:

Caducidad entre uno y cinco años. Consérvese lejos de los rayos del sol y, preferiblemente, a una temperatura entre 4 y 25 grados.

Manténgase fuera del alcance de l@s niñ@s. Consulte a su médico o a personal especializado.

CC BY 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

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